El derecho al voto fue para las mexicanas la “Cereza en el pastel”

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Las mexicanas acudieron por primera vez a las urnas en 1955, gracias a la organización y participación de grupos feministas en foros demandando derechos ciudadanos como votar y ser votadas. No obstante, ese avance se materializó hasta por lo menos dos décadas después con la primera gobernadora en México, Griselda Álvarez Ponce de León, quien abrió camino para que ellas se incorporaran a la toma de decisiones en el país, sostienen las académicas.

En ocasión del 66 aniversario del voto de la mujer en México, que se conmemora el 3 de julio, la investigadora del CIEG comenta que a principio del siglo XX se realizó el primer congreso feminista en Yucatán; las organizadoras eran cercanas a regímenes revolucionarios y buscaban que su lucha se concretara en el reconocimiento de la ciudadanía.

La universitaria detalla que antes tuvieron otras conquistas, una de las principales fue su ingreso a la educación, aunque la legislación mexicana no establecía ninguna restricción para que accedieran a la enseñanza media superior o superior, se trataba de una cuestión de costumbres, las cuales se flexibilizaron. Y, en consecuencia, comenzó su ingreso a las universidades, “es ahí donde se crea una masa crítica importante que sería fundamental para la conquista del derecho al voto”.

Se desprenden otros logros como el derecho a la propiedad, el acceso a la educación sin restricciones de ninguna índole, pero el derecho al voto fue para las mexicanas “la cereza del pastel” a mediados del siglo XX, reconoce Amneris Chaparro.

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