El Galeón Abraham Oceransky festeja 50 años como uno de los espacios más solicitados por la comunidad teatral

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La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) festejan los 50 años del Teatro El Galeón Abraham Oceransky, uno de los recintos más versátiles y solicitados para las artes escénicas de México.

Sus inicios se remontan a los años setenta, cuando un grupo de estudiantes de la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT) y la Academia de la Danza Mexicana (ADM) del Inbal, en colaboración con el arquitecto Carlos Perdomo, habilitaron la bodega de la Unidad Artística y Cultural del Bosque con el fin de contar con un espacio adecuado para ensayar.

César Pérez Soto fue el encargado de dirigir el nuevo foro, nombrándolo Laboratorio Teatral Foro Independiente convirtiéndose en el primero de su tipo en todo el país. En 1972 Abraham Oceransky estrenó la puesta en escena Simio, representada en más de 400 ocasiones, transformando el espacio en un teatro polivalente. A lo largo de cinco décadas este foro ha presentado a grupos independientes, así como a los más destacados teóricos del teatro, como Peter Brook con su obra Ubu reyDe película, dirigida por Julio Castillo; María Santísima, de Luis de Tavira; Querida Lulú, dirigida por Ludwig Margules, y Grande y Pequeño, de Botho Strauss.

En 1978 se amplió la capacidad de las graderías, así como sus dimensiones, en 1984 y 1997 se le realizaron acciones de rehabilitación y restauración para tener una mayor flexibilidad y versatilidad. En el marco de rehabilitación integral de la Unidad del Bosque en el año 2000 tuvo una nueva rehabilitación y fue reinaugurado en diciembre con la puesta en escena De moustruos y prodigios. La historia de los castrati, de Jorge Kuri, con la compañía de Ciertos Habitantes.

En noviembre de 2018, El Teatro El Galeón emprendió un nuevo viaje, recibiendo el nombre de su fundador, dramaturgo, director de escena, músico y escritor Abraham Oceransky.

“Mi idea de hacer teatro surgió de un sueño infantil. Cuando era niño vi una película sobre un homenaje que plantaba manzanas, y así hacía que la gente se sintiera muy feliz. Quería hacer lo mismo, pero en teatro”, compartió el creador Abraham Oceransky.

El también egresado de la Escuela Nacional de Arte Teatral del Inbal señaló: “Los teatros no son tumbas y esto me da aliento para perseguir mi próximo sueño: seguir creando para el público, porque el artista es un creador incansable, por eso hay que decirle a la gente que el teatro no es menor que los deportes. Sin cultura no hay país”. El Teatro El Galeón continúa su historia como uno de los espacios teatrales más versátiles, testigo de puestas en escena vanguardistas y experimentales.

 

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