Miedo, otra secuela de la COVID-19

0 57

Ante el rápido avance de Ómicron, la gente comenzó a sentirse nerviosa, reacción normal y comprensible porque “frente a cualquier situación extraña o de amenaza a nuestra salud, es inevitable experimentarlo”, aseguró la profesora de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, Melisa Chávez Guerrero.

La COVID-19 impacta en el bienestar físico y emocional, como demuestra el aumento notable de padecimientos relacionados con la ansiedad y depresión registrados de 2020 a la fecha, que en gran parte se debe a una gestión inadecuada de nuestros temores, precisó.

Ante la información en cuanto al número de contagios y fallecimientos, la especialista universitaria recomendó mesura ante el alud de datos y mantener la calma en todo lugar, lo cual podría coadyuvar a disminuir el impacto de Ómicron en la salud mental.

La académica sugiere “darnos un respiro” y realizar otras actividades como ver en televisión algo que nos relaje, armar rompecabezas, convivir con la familia y retomar hábitos que la pandemia nos hizo olvidar, por ejemplo reír.

En tanto, para la profesora de la Facultad de Medicina, Rocío Tirado Mendoza, la presencia súbita de una nueva variante que en semanas desplazó a Delta del ámbito epidemiológico, nos cambió las reglas del juego.

Destacó que la situación actual genera demasiado estrés en la población y se incrementa con la aparición a diario de fake news sobre el Coronavirus; recibir información confusa incrementa nuestros temores.

Rocío Tirado sugirió no tomar por cierto todo lo que nos llegue sin antes contrastarlo con lo que dicen los expertos, ni siquiera aquellas publicaciones compartidas vía redes o WhatsApp por nuestros familiares o amigos de más confianza. “La ciencia nos dice que los virus de ARN tienden a mutar y de seguro aparecerán más variantes, es lo esperable, pero asegurar que circula por ahí un nuevo virus con lo peor de Delta y la alta transmisibilidad de Ómicron, no sólo genera miedo, también desinforma”.

Comentarios