Así eran las fiestas de El Chapo en el penal de Puente Grande

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Acustik Noticias

Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, fue detenido por primera vez en 1993. Tras una breve estancia en el penal del Altiplano, Estado de México, fue trasladado al centro penitenciario de Puente Grande en Jalisco.

En este último sitio se caracterizó por poseer privilegios que ningún otro reo tenía.

El narcotraficante logró sobornar a las autoridades de la prisión que le permitieron tener teléfono celular propio, visitas de distintas mujeres, servicio de limpieza y de cocina y, en varias ocasiones, organizó fiestas dentro del penal.

Algunos periodistas que estuvieron en la misma prisión han narrado los testimonios que recogieron en torno al poder que El Chapo Guzmán tenía dentro de Puente Grande.

Jesús Lemus detalla en sus dos libros titulados como Los Malditos las narraciones de Noé Hernández, El Gato, quien estuvo en prisión, acusado de violar a menores de edad, en el mismo periodo que Guzmán Loera.

Hernández detalla que el narcotraficante podía andar por todo el penal y constantemente se sentaba a platicar con los presos. Cuando estos le contaban sus problemas solía ayudarlos económicamente.

A El Gato le dio dinero para que sus padres pudieran visitarlo, además de que le regaló una televisión, tenis y lentes.

Pero Joaquín Guzmán sobresalió dentro del centro penitenciario por las fiestas que organizaba.

En varias ocasiones El Chapo celebró como recluso con comida abundante, grupos musicales y bebidas alcohólicas.

En este último punto solía medir las cantidades proporcionadas a los reos para evitar problemas, aunque, en un Día del Padre, Guzmán rebasó el límite y varios presos terminaron alcoholizados y con enfrentamientos, por lo que el narcotraficante decidió suspender las fiestas.

El periodista británico Malcolm Beith relata en su libro El último narco que el capo tenía el control de casi todos los empleados de Puente Grande, quienes figuraban en su nómina a cambio de favores.

El Chapo pagaba entre 100 y cinco mil dólares, dependiendo el privilegio que le fuera otorgado.

Beith menciona que Guzmán disfrutaba de las fiestas con su compadre y cómplice del crimen organizado, Héctor Luis Palma Salazar, El Güero.

El periodista narra que la bebida alcohólica favorita del capo era el whisky y el ron con refresco. También era un ‘ávido bailarín’, por lo que se movía al ritmo de todos los grupos musicales que llegaron a amenizar sus fiestas en el penal.

Uno de los reos platicó a Beith que también solían ver películas con Joaquín Guzmán.

A veces comían helado y chocolates. A ratos El Chapo era un tanto sentimental. Vimos La Cenicienta juntos comiendo palomitas”.

En el reciente juicio al que fue sometido Joaquín Guzmán en Estados Unidos, Dámaso López, El Licenciado, también describió los beneficios que se otorgaron al narcotraficante durante su estancia en el penal de Jalisco.

El Licenciado fue subdirector de seguridad de la cárcel y padrino de una de las hijas del narcotraficante.

El Chapo le compró una casa y cubrió los gastos médicos de un hijo de Dámaso que se accidentó a cambio de su protección en el penal.

El Chapo tenía celular y lo visitaban mujeres en Puente Grande: El Licenciado

Con información de La Silla Rota, El Financiero y Actitud Fem.

Fotografía tomada de La Razón.

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