Niegan prisión domiciliaria al líder del extinto Cártel de Guadalajara

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Pese a encontrarse en un mal estado de salud, el Tribunal Federal negó el amparo a Miguel Ángel Félix Gallardo, El Padrino, para continuar su sentencia en prevención domiciliaria.

Félix Gallardo, fue líder del desaparecido Cártel de Guadalajara. Luego de su aprehensión en 1989 por autoridades de México y Estados Unidos bajo el cargo de tráfico de drogas, fue sentenciado a 37 años en prisión de los cuales 30 ya fueron cumplidos en el penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco.

El narcotraficante apeló a un amparo a mediados de 2017 para que se le fuese consignado el resto de su sentencia en su domicilio, debido a problemas de salud; sin embargo, las autoridades negaron su petición, ya que afirmaron que este no presenta los estatutos señalados para llevar a cabo tal procedimiento.

Aunque Félix Gallardo argumentó que esta facultad no debe ser negada ya que se estaría incurriendo en un caso de ilegalidad, autoridades se atrevieron a revocar su petición ya que esta facultad potestativa del Poder Judicial no es obligatoria y se debe deliberar por una autoridad judicial.

En suma, porque no existe medio de prueba alguno que acredite que el quejoso no pueda compurgar la pena de prisión que se le impuso en internamiento, ya que si bien con motivo de su edad presenta un deterioro en su salud, los padecimientos que presenta no evidencian una notoriedad innecesaria para que cumpla con la pena impuesta”.

Félix alegó que sus 70 años y falta de atención médica son situaciones que tiene a su persona en detrimento y que por ello es necesario que se le otorgue prisión domiciliaria.

Desafortunadamente para el capo, las autoridades determinaron que los argumentos aportados por la defensa El Padrino son insuficientes, incluso alegaron que en no se encuentra en necesidad para abogar.

Lo cierto es que los mismos no representan una amenaza a la vida de aquél, y por tanto no acreditan una notoriedad innecesaria para que el antes citado compurgue la pena de prisión que le fue impuesta en el interior del centro penitenciario”.

 

Félix Gallardo fue sentenciado por su culpabilidad en el homicidio del agente de la DEA ocurrido en 1985. Este hombre fungió como infiltrado en el Cártel Jalisco y se convirtió en la mano derecha y el hombre de mayor confianza para él, su nombre era Enrique Camarena Salazar, apodado Kiki.

Con información de Excélsior, Milenio y Exhaustiva

Foto: Milenio

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