Toma de posesión presidencial es una ceremonia con historia

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Acustik Noticias

Ciudad de México. 28 de noviembre de 2018.- El presidente electo Andrés Manuel López Obrador rendirá protesta el próximo 1 de diciembre como Presidente de la República Mexicana. En dicho evento, el presidente número 67 jurará como tal, pero ¿qué dirá? La ceremonia de la toma de posesión cuenta con un protocolo completo y es compuesta de diversos elementos, uno de los más característicos es cuando el mandatario entrante realiza su juramento para posteriormente recibir la Banda Presidencial.

En México lo llamamos ‘ritual presidencial’ y tiene una vida de aproximadamente 200 años y, como todo, en ese tiempo ha ido cambiando hasta llegar a la ‘costumbre política’ que hoy día conocemos y que se efectúa cada seis años.

Para la toma de protesta, desde la conformación de la Constitución Mexicana de 1917 –que actualmente siguen vigentes– se estableció en el Artículo 87 un párrafo de escasos renglones que son las palabras que el presidente entrante debe pronunciar ante el Congreso de la Unión:

“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande”.

Si de algo podemos estar seguros, es que el próximo 1 de diciembre, López Obrador pronunciará estas palabras, pero hay muchas otras cosas que cambian de acuerdo a cada mandatario. Ejemplifiquemos.

Hace casi 200 años, el discurso pronunciado por los mandatarios tras recibir el poder, juraban por ‘la Gracia de Dios y la Constitución’. Gracias a la reforma liberal de Benito Juárez, que separó a la Iglesia del Estado, actualmente no se incluye ningún tema religioso. Y en aquellos años, el cambio fue significativo.

Mientras en 1824 se decía ‘Juro por Dios y los Santos Evangelios que ejerceré fielmente el cargo que los Estados Unidos me han confiado y que guardaré y haré guardar la Constitución y las leyes generales de la Federación’; para 1857, se diría ‘Juro desempeñar leal y patrióticamente el encargo de presidente de los Estados Unidos Mexicanos, conforme a la Constitución, y mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión’.

De acuerdo con información de Político MX, el juramento rendido físicamente ante el Congreso de la Unión no es indispensable, pues jurídicamente el presidente entrante inicia gestión desde el primer minuto del 1 de diciembre.

Para ejemplo el caso de Felipe Calderón en 2006, cuando asumió como presidente en los primeros minutos del 1 de diciembre ante un acto en la Residencia Oficial de Los Pinos, pues el Partido de la Revolución Democrática (PRD) había tomado el Congreso acusando un fraude electoral ante su rival Andrés Manuel López Obrador.

Si bien, posteriormente Calderón acudió al recinto de San Lázaro, en la Constitución se establece que, si por cualquier circunstancia el presidente ‘no pudiere rendir la protesta’ ante el Congreso de la Unión o ante la Comisión Permanente, ‘lo hará de inmediato ante las Mesas Directivas de las Cámaras del Congreso de la Unión’.

Además, la Constitución también establece que:

“En caso de que el presidente no pudiere rendir la protesta ante el Congreso de la Unión, ante la Comisión Permanente o ante las Mesas Directivas de las Cámaras del Congreso de la Unión lo hará de inmediato ante el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación”.

Con respecto a la transición de poderes, desde hace 50 años que se desarrolla en distintos recintos. El presidente Manuel Ávila Camacho tomó posesión en el antiguo edificio de la Cámara de Diputados; los presidentes Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, rindieron protesta en el Palacio de Bellas Artes; Luis Echeverría y José López Portillo en el Auditorio Nacional.

Fue a partir del presidente Miguel de la Madrid que la ceremonia regresó a la sede del Congreso, en el Palacio Legislativo de San Lázaro, y se ha mantenido hasta la próxima toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador.

Otro caso particular en la historia reciente de México, fue la toma de protesta de López Obrador como presidente legítimo de México en 2006, tras las elecciones donde perdió frente a Felipe Calderón por aparente fraude electoral. En ese entonces, el actual presidente electo realizó un acto en el zócalo de la Ciudad de México para proclamarse presidente en compañía de sus colaboradores y simpatizantes. En dicha ceremonia, López Obrador dijo:

“Protesto cumplir y hacer cumplir la constitución general de la república, desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente legítimo de México. Me comprometo a proteger los derechos de los mexicanos, a defender el patrimonio y la soberanía nacional y a procurar la felicidad del pueblo. Y si así no lo hiciere que la nación me lo demande”.

Además, fue Rosario Ibarra de Piedra quien le hizo entrega de una banda tricolor que portaba un águila republicana, símbolo que también integró en el logotipo del partido que fundó y con el que llegará a la Presidencia de México el próximo 1 de diciembre: Morena.

Con información de Político MX.

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